
En mi piso no vivimos 3, resulta que esta superpoblado por entes que nos absorben la energía positiva y esa es la explicación por la que mis dos compañeras y yo llevamos tanto tiempo sumidas en sendas crisis que parecen no terminar nunca.
Ya escribí sobre mi primera experiencia con las artes adivinatorias cuando el año pasado decidí visitar a un brujo que vaticinó sorprendentemente los problemas que el chupóptero me iba a acarrear, si le hubiera hecho caso me habría ahorrado gran cantidad de cleenex y sacos de decepción pero eso es tema a parte.
La cuestión es que aquella vez, a parte de insistir en mi inminente catástrofe amorosa el buen hombre ya me advirtió sobre mis poderes de médium, según el señor de la paloma en el hombro yo tengo poderes que me posibilitan contactar con almas perdidas que buscan mi compañía, a saber por qué extraño motivo. Ya en aquella ocasión cuando estaba yo sentada mirándole con cara de incredulidad y acojono a partes iguales me dijo el buen hombre que no estaba sola, yo le contesté que no, que mis amigas esperaban fuera pero él me miró y me dijo: "no, quiero decir que ahora mismo no estas sola, hay dos más contigo", el pelo de mi brazo se erizó porque a pesar de no ser fácilmente impresionable así, en frío, me pillo desprevenida tal declaración.
Compartí con mis compañeras de piso la experiencia y a ellas no les acabó de hacer demasiada gracia que yo fuera portadora de seres fantasmales pero como en el fondo me aprecian decidieron pasar por alto mi pequeña tara.
La semana pasada, una de ellas decidió volver y comprobar si sus niveles de energía estaban dentro de los limites aceptables. La pobre nos llamó después de su visita. Resulta que el brujo le dijo que vivía con alguien que tenía poderes de médium y que llevaba al piso presencias que encontraba por donde quiera que fuera, que todas esas presencias que había en el piso absorbían nuestra energía y que por lo tanto nuestra depresión genérica era consecuencia directa de mi curiosa afición por recolectar almas perdidas
Mi pobre compañera de piso no daba crédito, estaba claro que el problema era yo, una vez más se empeñaba el alquimista de dudosa credibilidad en afirmar que tengo una especie de imán para atraer entes que se quedan en nuestra casa como si de la pensión del espectro se tratara, para solucionar este problema nos dio un preparado con el que debíamos fregar el suelo de toda la casa, por supuesto muy obedientes el mismo domingo que nuestra compañera volvió acompañada de su madre como refuerzo positivo aplicamos el ungüento con la fregona esperando que aquello mejorase nuestro karma.
Ahora se supone que la casa esta limpia pero por si acaso tendré que volver a visitar al adivino para que me de una solución definitiva a esa costumbre mía de recoger espíritus desconocidos que ni siquiera ayudan con el alquiler.