
Llevo tiempo diciendo que me encuentro en una involución constante. A mis 27 años todo adquiere un tinte regresivo a mi alrededor... con 25 mi situación personal era sustancialmente más estable que ahora en la no sólo avanzo en dirección contraria si no que además revivo los mismos golpes del destino.
El sábado sufrí nuevamente el robo de mi móvil y esta vez el hurto fue mucho más doloroso, era mi móvil añejo, ese que me acompañó desde que decidí cambiar a vodafone, ese que guardaba fotos únicas y politonos especiales... era una patata, la verdad sea dicha, el ladrón en cuestión debió de tirarlo a la papelera más cercana porque dudo que pudiera venderlo por más de 10euros...
Pero las desgracias no vienen solas y me percaté de su ausencia en el momento más dramático de la noche... y es que por algún extraño motivo acabamos fumando sustancias nada propias de nuestra condición de respetables señoritas y su efecto se cebó en mi persona. Fui al baño previendo un inminente batacazo contra el suelo y mientras estaba encerrada en él intentando mantener la calma, obviando el horrible pitido en mis oídos que presagiaban un harakiri neuronal y esa niebla instalada en mis retinas, decidí abrir el bolso y llamar a Haruko que estaba inmersa entre el gentío para que viniera a rescatarme de mi blancón.
Justo cuando todos mis sentidos se habían revelado contra mí y organizaban una orgía de desagravios me percaté de que el teléfono no estaba...
Cómo es posible?? No se supone que la mala suerte debe estar repartida?? Que sólo hacía una semana de mi anterior pérdida!! por Dios!
Una voz en off acudió en mi ayuda
"Vale, Bambú, esto es lo que vamos a hacer... no queda más remedio, tendrás que salir y llegar hasta ellas... un pie delante del otro, tú puedes..."
A medida que avanzaba entre el gentío notaba miradas de desaprobación, yo era consciente de que mi pinta era cuanto menos patética así que dejé de lado el hecho de la mala imagen que estaba dando y me centré en llegar hasta Haruko para explicarle que su amiga estaba a punto de morir, todo ello con plena discreción para no alarmar al resto que en medio de su cuelgue bailaban Franz Ferdinand
Haruko vio mi cara blanco nuclear a distancia, cuando estuve más o menos cerca le farfullé:
- Me caigo redonda.
Haru muy servicial me sacó del bar, el resto la siguieron. Una vez en la calle mientras yo compartía mi desgracia ella miró su bolso y dijo:
- A mi también me han robado el móvil!
Pero a ella no le habían abierto el bolso, el suyo tenía cremallera...
- Me han rajado el bolso!!!!
El destino hizo que con el efecto de aquel porro traicionero se partiera de risa frente a la desgracia. Yo seguía repitiendo en mi lamentable estado:
- Tías, que me han robado el móvil.... otra vez.... - segundos después
- Joder, pero si también me han robado el monedero!!!!
- Y el Gloss!!!!
Llegadas a este punto solo podíamos reírnos. Una decía
- Busquemos al ladrón con los labios mejor pintados de la zona...
- A alguna le han robado el riñón? que ahora ya salen con bisturí...
Pero la mejor de todas sin duda fue la que da título a este post.
Así que una vez más he perdido mi agenda, pero esta vez la he perdido del todo, ya no tengo móvil sustituto que guarde la mayor parte de los números en la memoria, estaré gafada? Qué clase de mensaje quiere darme el destino? Yo por si acaso pienso recuperar el ladrillófono de antaño, aquél con antena extraíble y pantalla en blanco y negro, a ver si hay huevos de robarlo... y nada de mp3, a buscar el Walkman sin auto reverse con auriculares de los de diadema ...
Si la involución me persigue, para que luchar contra ella?