
El sábado salí con Haruko a celebrar su cumpleaños sin tener muy claro si es una de esas cosas que se deben hacer o si realmente hay algo que celebrar, en cualquier caso nos pusimos nuestros mejores conjuntos, Haru estrenó mis regalos de cumpleaños : una pulsera, un anillo y un espejito para el bolso al más puro estilo pin up. Yo estrené el último top que me compré desafiando al temporal que se instaló en nuestra comunidad, por suerte los bares siguen manteniendo ese microclima que permite ausencia de mangas y cuellos vueltos.
A Haruko y a mi nos gusta dedicar un rato a hablar de nuestros complementos, en esta ocasión su pulsera fue la protagonista.
Y es que era una pulsera muy bonita, de estás grandes y pesadas pero elegantes, de las que visten la muñeca y dan personalidad, de las que compiten en estilo con Dolce & Gabanna y 1 de 50, un regalo en definitiva digno de ser comentado mientras ingerimos grandes cantidades de bebida que potencian el dar importancia a todas esas cosas que en realidad no la tienen tanto.
A mi lado descubrí a una compañera de un antiguo trabajo, me saludó alegre y yo hice lo mismo, nos preguntamos por nuestras respectivas vidas, después le pregunté por otra compañera con la ella tenía más trato, su gesto cambió.
- Jo, no me gusta comentar estas cosas de fiesta...
- Qué ha pasado?
- Recuerdas a su hermano?
- Claro, también trabajamos juntos, es un encanto.
- Pues hace un mes que murió. Se suicidó maja....
Y yo recordé su cara, sus gestos, su voz, recordé todo eso y lo buena persona que era, recordé lo llamativamente empáticos que me resultaban los dos hermanos, a veces pensaba que debía de ser algo genético, siempre tan agradables, tan sonrientes, tan sinceros. No tendría más de 27 años.
- Dejó una nota, puso : "este mundo no esta hecho para mí". Lo siento, no quería hablar de esto así, de fiesta...
Las horas transcurrieron y la bebida me permitió sucumbir al cómodo placer de la noche en la que nada de lo que escuchas es verdad, en la que cientos de ojos te miran sin llegar a verte, en la que no existe empatía ni continuidad, en la que todos sus asistentes hablaron de aquellas cosas que no son importantes.
Volvimos a casa en taxi con el amanecer en los talones y la sensación de que a medida que pasan los años hay cosas que ya no son tan divertidas, Haruko perdió su pulsera que tuvo un protagonismo tan fugaz en nuestras vidas como mi conclusión final de aquella noche y es que puede que tuviera razón, este mundo no esta hecho para todos, algunos merecen algo mejor.